★★★★★
Entrar en esta oficina de Correos es como viajar varias décadas atrás. Un mostrador anticuado, una empleada con actitud poco amable que parece verse más como una inspectora que como alguien que atiende al público. Los clientes esperan pacientemente para devolver paquetes o recoger envíos que, según Correos, intentaron entregar, aunque en realidad nunca llegaron a hacerlo. En mi caso, esto me ha o